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martes, 27 de junio de 2017

POR QUÉ LAS PEGAS DESAPARECEN CUANDO ENCUENTRAS A LA PERSONA PERFECTA


En la vida no hay nada como tener “férreos” principios y que éstos caigan por su propio peso. Y eso sólo ocurre cuando nos dejamos llevar, dejamos de agobiarnos por cosas sin sentido, por prejuicios, pasamos del estereotipo de príncipe azul diez, de lo que consideramos perfecto, de lo que nos gustaría tener… A realmente ser, estar.

De este modo, cuando de verdad empezamos a disfrutar de la vida rompemos esa coraza de “es lo correcto”, “es lo que debo hacer”, “es lo que esperan de mi” y por fin nos atrevemos a escribir nuestro propio libro.


Hay muchas maneras de salir de nuestra zona de confort, de romper ese caparazón, de derribar estos muros que nos oprimen: estudiando en la universidad lo que de verdad deseamos y no aquello que nuestros padres quieren que estudiemos, dedicándonos a lo que nos gusta (habiendo estudiado en la universidad lo que esperaban de nosotros, ¡nunca es tarde para vivir la vida que siempre deseaste!), irnos de casa y aprender a sobrevivir solitos… Y enamorarnos de alguien que, a priori, no es nuestro prototipo.


Dejar a un lado los prejuicios y lo que debería ser es un logro absoluto, así que aprovéchalo, porque es una gran oportunidad para encontrar a alguien que te quiere de verdad. ¿No te has preguntado muchas veces por qué fallan tus relaciones? A lo mejor porque te obligas a salir con quien crees que deberías, pero realmente no te lanzas a vivir una loca aventura que puede acabar muy bien con quien te gusta de verdad.


Hay muchas maneras de salir de ese prototipo ideal: Estar con alguien con quien tenemos una gran diferencia de edad, de distinta clase social, de distinta raza, que no tiene estudios (o sí, dependiendo de lo que tengamos nosotros), con distintos gustos, con distintas expectativas (¿desde cuándo es un problema que tú te quieras casar y que él no? Déjate llevar y seguro que encontráis la solución perfecta)…


No lo olvides: “Para ser feliz, primero debes liberarte y, para ello, podrías empezar por dejar de prohibirte hacer lo que realmente quieres”. 

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